Elige por cómo duerme, no por cómo se ve
El gato que se tira de lado, largo y con las patas estiradas, necesita superficie plana y ancha: un nido de borde bajo o una cama amplia. Meterlo en algo redondo y con borde alto le sobra estructura y le falta espacio.
El que duerme hecho bolita con la cola sobre la nariz busca lo contrario: un borde donde apoyar la cabeza y algo que lo rodee. Y el que se mete abajo de las sábanas o adentro de las cajas no está buscando suavidad, está buscando techo — a ese le sirve la carpa iglú o la casa cerrada, y no hay cama abierta que lo convenza.




